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miércoles, 26 de enero de 2022

Sobre el aumento en la demanda de clases particulares

La semana pasada pasada aparecía una noticia en el diario El Mundo en la que se decía que el 24% de los estudiantes recurre a clases particulares para completar su formación. Habría que matizar muchos datos, ¿qué edad tienen esos estudiantes?, ¿son de primaria, secundaria, bachillerato, universitarios, grados medios, superiores?...

A raíz de un tuit que publiqué comentando esa noticia se puso en contacto conmigo Paula Benito Martín, periodista de lasexta.com, porque quería hacer un reportaje a partir de esta noticia y estaban interesados en conocer la opinión de colegios y academias al respecto. 

Según un estudio realizado por Juan Manuel Moreno, analista de investigación del Centro de Políticas Económicas (EsadeEcPol) el gasto en "educación en la sombra" se ha triplicado en la última década y considera que lo que era un bien de lujo se está convirtiendo en un bien de primera necesidad (se entiende que en el sentido económico de la definición).

Aunque el porcentaje del 24% puede parecer elevado no deja de ser pequeño si se compara con países orientales (80% en Corea y casi el 90% en Japón) o incluso del resto de Europa.  

¿Por qué está aumentando la demanda de este tipo de servicios? Evidentemente sería falaz señalar una única causa. En mi opinión el principal motivo tiene que ver con el rendimiento escolar. El fracaso, la repetición de curso o las "expectativas" que se nos venden han hecho a muchas familias plantearse que ese refuerzo se hace necesario y en algunos casos casi imprescindible.
Por otra parte cunde la sensación de que la calidad de la enseñanza deja bastante que desear. Personalmente no creo que la calidad de la enseñanza en los colegios e institutos sea tan mala, más bien hay otros factores alrededor que nos hacen verlo así, como por ejemplo la politización de las leyes educativas, cuando llega uno cambia la que hizo el otro y así una y otra vez... Escucho en ocasiones las "excusas" (a veces bastante peregrinas) que dan los padres, no sería la primera vez que me dicen que la culpa única y exclusiva de que el niño no esté obteniendo los resultados esperados es del "ratio". Bien, es evidente que cuantos menos alumnos haya en el aula más personalizada va a ser la enseñanza, pero los que estudiábamos hace 30 años teníamos ratios mucho más altos que los de hoy. ¿No era un problema entonces?

Y no dejemos de lado la pandemia. De aquí íbamos a salir más fuertes y mejores, que decía Peter, pero la evidencia señala justo lo contrario. Y en la educación se ha salido, o se está saliendo muy tocados, más débiles y peores. No discutiré que se hizo un esfuerzo importante (algunos, que no todos) pero las cosas no se hicieron bien porque ni había medios, ni estábamos preparados. Se hizo simplemente lo que se pudo, que además fue poco, muy poco. 

No nos engañemos y digamos las cosas como son, durante esos meses se eliminaron exámenes, pruebas de evaluación, recuperaciones y como no podía ser menos las academias notamos una caída de la demanda brutal. Total si me van a aprobar haga o no haga ¿para qué voy a pagar una academia con la que está cayendo? Era perfectamente lógico y comprensible. 
Pero a la vuelta del verano las cosas comenzaron a cambiar, seguramente no sea representativo, pero personalmente me sorprendió muchísimo que empezaron a contactar conmigo multitud de padres que se dedicaban a la docencia, profesores que comenzaron a buscar para sus hijos esas clases de refuerzo,  de recuperación, llamenlo como prefieran. Nunca había tenido tantos hijos de profesores en la academia como en esos momentos. ¿Por qué? No es descabellado pensar que los profesores fueron los primeros en darse cuenta y ser conscientes de lo que había sucedido y de lo que iba a pasar muy pronto.
Digamos las cosas claras, no se habían dado todos los contenidos, muchos profesores se vieron obligados a ser tan flexibles que había que aprobar a todo el mundo, sin distinción, y evidentemente los alumnos pasaron de curso con unos conocimientos muy por debajo de lo que era habitual
No haber estudiado la revolución francesa en su momento puede ser fácilmente subsanable, no haber estudiado los límites o las derivadas y que al año siguiente te las den por sabidas es un grave problema. Y eso es lo que vivimos en las academias antes que en los colegios. Y por eso la gente empezó a correr buscando una solución a un problema mucho más serio de lo que parece. Alguien pensará esto que estoy leyendo son las cosas de un abuelo Cebolleta... Solo diré que nunca había visto tanta carencia  en los alumnos como estoy viendo en este último año y medio.

De siempre, no es nada nuevo, ha habido determinadas asignaturas que han necesitado un refuerzo, las matemáticas, la física o la química son el mejor ejemplo. ¿Es que son más difíciles? No, simplemente lo que sucede es que aquí no vale lo de "aprender", vomitar lo aprendido y olvidar como se hace con otras asignaturas, y esto en la pandemia ha explotado. Otro tema es ver si en las academias lo que se busca es refuerzo o ampliación. Mi experiencia me dice que las dos cosas: Hay gente que acude porque necesita aprobar y vienen con asignaturas suspensas y en general con carencias importantes y significativas. Pero también, cuando llega el mes de mayo, hay una demanda importante de alumnos que prefieren preparar la EVAU en una academia antes que en el colegio, buscan algo más personalizado, distinto a lo que le ofrecen en su instituto porque en muchos casos no cubre, ni con mucho, sus necesidades. 

Es esta de la educación, y las clases particulares o de refuerzo en particular, un tema que da para hablar largo y tendido. No hay una verdad absoluta sino que cada cual lo cuenta según le va.