miércoles, 15 de julio de 2026

El preocupante tic de deslegitimar a los jueces (cuando la sentencia no nos gusta)

La política española vive instalada en un estado de excepción retórica permanente, donde las fronteras de la división de poderes se difuminan al ritmo que marcan los intereses de partido. El último terremoto político tiene nombres y apellidos, y ha golpeado directamente en la línea de flotación de Moncloa: la Audiencia Provincial de Badajoz ha condenado a David Sánchez Pérez-Castejón, hermano del presidente del Gobierno, a nueve años de inhabilitación por un delito de prevaricación administrativa por las irregularidades en su contratación y posterior reestructuración de su puesto en la Diputación de Badajoz.

Aunque la sentencia le absuelve del delito de tráfico de influencias al no probarse presiones directas de terceros, el fallo judicial es demoledor en su análisis de la gestión de fondos públicos. Sin embargo, la verdadera crisis que este caso pone sobre la mesa no es solo el nepotismo o las irregularidades administrativas, sino la alarmante degradación en la relación que nuestra clase política mantiene con el Poder Judicial.

Lo que dice el Gobierno: la tesis del derribo y el "lawfare"

Como viene siendo habitual en la estrategia de Moncloa, la respuesta oficial no se ha centrado en rebatir técnicamente los hechos probados por la Audiencia de Badajoz, sino en denunciar una supuesta conspiración. Figuras del Ejecutivo y partidos afines no han tardado en calificar la condena de "desproporcionada" y enmarcarla dentro de una cacería política.

El argumento central del oficialismo sostiene que todo este proceso es un intento instrumental de la oposición y de ciertos sectores judiciales para "derribar a un Gobierno legítimo ante la incapacidad de hacerlo en las urnas". Al sembrar la sospecha sistemática sobre la imparcialidad del tribunal, el relato gubernamental reduce un dictamen de prevaricación (apoyado unánimemente por los magistrados) a un simple acto de guerra política o lawfare.

Lo que dice la Oposición: el síntoma de un "sistema corrupto"

En el otro extremo del espectro, la oposición ha recibido la sentencia como la confirmación de lo que llevan meses denunciando. Para el Partido Popular y Vox, la condena del hermano del presidente no es un hecho administrativo aislado en una diputación provincial, sino la prueba de fuego de una presunta red de favores y un síntoma de que el PSOE utiliza las instituciones como "un cortijo" particular.

La derecha exige responsabilidades políticas al más alto nivel, recordando que Pedro Sánchez llegó al poder bajo la bandera de la regeneración y la lucha contra la corrupción. Con la condena sobre la mesa, la oposición eleva la presión argumentando que el presidente está inhabilitado éticamente para seguir gobernando con su entorno familiar directo señalado por los tribunales.

La verdadera víctima: la erosión de la división de poderes

Más allá de la batalla por el relato que libran la izquierda y la derecha, la lectura más preocupante que nos deja este episodio es el ínfimo respeto que la clase política española profesa hacia el Poder Judicial.

En una democracia sana, el Estado de derecho descansa sobre un pilar fundamental: la aceptación de las reglas del juego. Eso implica que las sentencias judiciales se acatan, se respetan y, si no se está de acuerdo con ellas, se recurren a través de los cauces legalmente establecidos. En España, por el contrario, parece que la legitimidad de un juez depende exclusivamente de si su fallo beneficia o perjudica al partido de turno.

  • Cuando la Justicia investiga al adversario, se la ensalza como el baluarte de la democracia y la decencia del país.

  • Cuando la Justicia investiga al propio bando, se la descalifica inmediatamente acusando a los magistrados de estar "politizados", de actuar por despecho o de participar en conspiraciones orquestadas desde la sombra.

Esta preocupante tendencia a desacreditar las decisiones judiciales no es más que un síntoma de inmadurez democrática. Si los ciudadanos perciben que las propias instituciones del Estado desprecian y deslegitiman las sentencias de los tribunales cuando no les son propicias, el propio pacto social que nos sostiene empieza a resquebrajarse.

El hermano de Pedro Sánchez tiene, por supuesto, todo el derecho a recurrir esta sentencia en instancias superiores. Así funciona nuestro sistema de garantías. Lo que no es admisible en una democracia europea del siglo XXI es que el debate público gire en torno a dinamitar la credibilidad de los jueces cada vez que estos hacen su trabajo, caiga quien caiga. Respetar las reglas del juego cuando se pierde es, precisamente, la diferencia entre una democracia sólida y un mero teatro de poder.

domingo, 5 de julio de 2026

Más que un partido de fútbol

El esperado choque entre Marruecos y Francia en los cuartos de final del Mundial no es solo un partido de fútbol; es un acontecimiento que desborda lo puramente deportivo y que mantiene en vilo a las autoridades francesas. Más allá del marcador, el gran temor reside en la posibilidad de que se produzcan altercados en varias ciudades del país, independientemente de quién se lleve la victoria. La sombra de incidentes pasados, como los vividos tras la final de la Copa del Mundo de 2022 o durante el conflicto entre Argelia y Marruecos, planea sobre este duelo.

Imagen generada con IA
Un contexto social y migratorio complejo

Francia alberga una de las comunidades marroquíes más grandes de Europa, así como una importante diáspora de origen magrebí. Esta realidad convierte el partido en un espejo de las tensiones sociales y de integración que ya han estallado en otras ocasiones. No se trata únicamente de un enfrentamiento entre dos selecciones, sino de un cruce de narrativas identitarias que, en un clima de crispación, puede derivar fácilmente en violencia. Y seguro que más de uno lo intentará aprovechar en beneficio propio. 

El precedente inmediato: la final de 2022

La memoria reciente está marcada por los graves disturbios ocurridos en Francia tras la final del Mundial de Qatar 2022, donde Argentina venció a Francia. Aquella noche, la euforia o la decepción se tradujeron en enfrentamientos con la policía, saqueos y vehículos quemados en ciudades como París, Lyon o Niza. Aquellos incidentes, motivados por un resultado que no afectaba directamente a una diáspora específica, demostraron la fragilidad del orden público en eventos multitudinarios. Este partido de cuartos, con una carga identitaria mucho más directa, en mi opinión multiplica ese riesgo exponencialmente.

El riesgo del "efecto espejo"

Independientemente del resultado, los expertos en seguridad temen dos escenarios distintos pero igualmente conflictivos:

  • Si Francia gana: La celebración podría ser vista por algunos sectores como una humillación o un agravio, desencadenando episodios de violencia en los barrios periféricos con alta población inmigrante, donde el sentimiento de pertenencia a Marruecos es muy fuerte.

  • Si Marruecos gana: La euforia de la victoria, sumada a la posible sensación de "revancha" histórica o social, podría llevar a concentraciones masivas que, como ya ha ocurrido en victorias de selecciones africanas o magrebíes, terminen en enfrentamientos con las fuerzas del orden.

Operativo de seguridad sin precedentes

Ante este panorama, el Ministerio del Interior francés ha diseñado un dispositivo de seguridad de alto nivel para el día del partido. Se espera un despliegue masivo de policías y gendarmes en los puntos calientes habituales: los Campos Elíseos, el entorno del Stade de France y los distritos populares de la periferia parisina, así como en ciudades con gran concentración de población de origen marroquí como Marsella o Lille. La prohibición de la venta de alcohol en las zonas de concentración y el cierre anticipado de comercios son medidas que ya se barajan para tratar de contener cualquier posible estallido.

El desafío para las autoridades no es solo gestionar la afluencia de aficionados, sino evitar que un evento deportivo se convierta en el detonante de una crisis social de mayor calado. El partido es, sin duda, un espectáculo deportivo de primer nivel, pero su celebración transcurrirá bajo la sombra de la incertidumbre y la máxima alerta policial. Y los extremos políticos intentarán sacar rédito de ello, no me cabe duda. Pensamos que los políticos españoles son lo peor, pero lo único que los diferencia es que los tenemos más cerca. 

sábado, 4 de julio de 2026

Miriam González y el arte de no decir nada: crónica de una entrevista para la historia del político profesional

Hay un momento en la entrevista a Miriam González, en The Objective, que lo dice todo (o nada). La periodista le pregunta por las encuestas, por el posible apoyo ciudadano a su nuevo partido. Su respuesta es un monumento a la evasión, una muestra de arte político en estado puro: "No me parece lo relevante. En democracia, cuando pensamos que no tenemos representación, nos organizamos para poder tenerla. Las encuestas y eso, ya se verá cómo evolucionan".

Y así, durante toda la entrevista. Un ejercicio magistral de decir mucho sin decir absolutamente nada. De ocupar espacio, de utilizar palabras gruesas como "regeneración", "modernización" o "dar la vuelta al país como a un calcetín", pero sin que se cuelen ni un solo dato, ni una propuesta concreta, ni una fecha, ni un nombre. Nada.

La ideología como etiqueta del siglo XX (y las propuestas, como extraterrestres)

Cuando la periodista pregunta dónde se sitúa ideológicamente a Democracia 21, la respuesta es una obra de arte del pensamiento líquido: "Nos situamos en la limpieza y en la modernización". Luego añade que las etiquetas de izquierda y derecha "suenan a etiquetas del siglo XX" y que ella es una "persona de Castilla y León" que ha visto al PP invadirlo todo con lo público.

¿Y qué propone? Pues no se sabe. Porque cuando la periodista insiste en las medidas concretas, la respuesta es tan previsible como desalentadora: "Las plantearé cuando lance el partido político". Es decir, ahora estamos en la fase de sonrisas, fotos y declaraciones grandilocuentes; las propuestas, esas molestias, ya llegarán en la fase dos. Un clásico.

La financiación: un problema que no lo es (pero del que no se dan cifras)

La entrevistadora, en un alarde de valentía, pregunta por la financiación del nuevo partido. La respuesta: "Tendremos financiación, porque si no, no podremos salir". Esa frase, por sí sola, merece un premio a la perogrullada política. Luego, aprovecha para hacer un discurso sobre la corrupción, sobre que los partidos tienen demasiado dinero público, sobre que se debería suspender la financiación cuando hay casos de corrupción...

Todo muy bien, todo muy crítico. Pero sobre de dónde va a salir el dinero para Democracia 21, ni una cifra, ni una fuente, ni un compromiso de transparencia más allá del genérico "donaciones y contribuciones de los ciudadanos".

El equipo: un misterio (y la renovación, un eslogan)

"¿Tiene ya su equipo organizado? ¿Puede desvelarnos los nombres de las personas que están detrás de este partido?". Respuesta: "Me temo que habrá que esperar al anuncio". Y luego, el mismo discurso de siempre: hay que traer a "gente de fuera de la política", hay "más talento fuera que dentro", hay que "volver a ilusionarnos".

Pero ni un nombre. Ni una referencia a un economista, un sociólogo, un experto en políticas públicas. Es el discurso de la renovación como un mantra vacío, como si por el hecho de ser nuevos ya fueran a ser mejores. El "sí, pero no" elevado a la categoría de arte.

Los pactos, la corrupción y el futuro: todo es "ya se verá"

El carrusel de evasiones continúa. Sobre los pactos: "Todavía no hemos salido, no adelantemos acontecimientos". Sobre si el PP ya no vale para echar a Sánchez: "No, digo que no he visto un planteamiento de regeneración". Sobre la fecha de lanzamiento: "Estamos muy cerca, pero no puedo dar una fecha".

Incluso cuando la periodista le da la oportunidad de pronunciarse sobre temas concretos y candentes, como la imputación de Zapatero o las regularizaciones de inmigrantes, la respuesta se convierte en un ejercicio de prudencia tan medida que roza la irrelevancia: "Soy jurista y no me gusta pronunciarme sobre cosas hasta que no veo el desarrollo judicial", o "No tengo ninguna prueba de eso y me gusta ser prudente".

Es la estrategia del político que quiere estar en todas partes sin mojarse en ninguna. Que critica el statu quo pero se beneficia de sus reglas. Que promete regeneración pero practica el viejo arte de la ambigüedad.

Conclusión: la política como espejismo

Miriam González ha dado una entrevista en la que se ha mostrado hábil, simpática y crítica con el sistema. Pero si uno escarba un poco, encuentra el vacío. No hay propuestas concretas, no hay plazos, no hay nombres, no hay cifras. Es el discurso de la "nueva política" hecho con las herramientas de la vieja política: promesas sin fecha, críticas sin autocrítica y un mensaje tan diluido que puede ser comprado por cualquier votante de cualquier espectro.

Porque, al final, cuando dices que te sitúas "en la limpieza y en la modernización", estás diciendo que eres bueno y que quieres lo mejor para todos. ¿Quién puede estar en contra? Precisamente por eso, es una declaración vacía. Es el refugio perfecto del político que no quiere mojarse, que no quiere comprometerse con nada concreto.

"Hay que volver a ilusionarnos", dice. Pero para ilusionarse, hacen falta proyectos, no eslóganes. Hacen falta fechas, no "estamos muy cerquita". Hacen falta caras, no "gente de fuera". Hacen falta, en definitiva, respuestas.

Ojalá las tenga. Pero, por esta entrevista, no parece que vaya a ser así. Es la misma música de siempre, solo que con otro altavoz.

jueves, 25 de diciembre de 2025

Nada nuevo bajo el sol

Cada 24 de diciembre toca discurso del Rey, y después llega el momento de valoraciones, opiniones, críticas..., los medios se dedicarán a señalar las frases más llamativas del discurso, mientras los más de los tertulianos ensalzan sus palabras y los menos critican lo que no dijo o aquello en lo que no incidió. 



Habrá opiniones para todos los gustos, aunque en esta ocasión la frase que más ha aparecido en los medios ha sido la de "que la tensión en el debate público provoca hastío, desencanto y desafección. Realidades, todas ellas, que no se resuelven ni con retórica ni con voluntarismo."

Pues sí, vale, pero más allá de la retórica y el voluntarismo que hay detrás de la frase ni dice nada que no se sepa, ni soluciona nada, vamos que se queda en falsa palabrería. Está bien que Felipe VI lo recuerde, pero nada nuevo bajo el sol y todos sabemos que los políticos se lo van a pasar por el arco del triunfo más pronto que tarde. 

Un discurso que sigue ahí porque ya es una tradición, pero que sinceramente creo que en una semana, o  incluso en dos días nadie recordará. Más allá de que este año el rey salía de pie no hay ni una novedad respecto a discursos anteriores. 

jueves, 23 de enero de 2025

De EE.UU. y Trump

Imagen generada en Grok

Podría dármelas de entendido en geopolítica, o en política internacional y zarandajas de estas, pero no, esos son temas que se me escapan. 

También podría sumarme al coro de los que ponen el grito en el cielo y ponen a parir y caer de un burro a Trump o a Musk porque dicen, porque hacen, porque piensan lo que sea... Y decir que sus votantes son tontos, ignorantes... que es lo que se puede escuchar en cualquier tertulia, programa de televisión o leyendo artículos de opinión. 

Pero en vez de criticar y denunciar sus políticas y sus mensajes prefiero ponerme a pensar por qué le han podido votar setenta y siete millones de personas en Estados Unidos, de hecho por qué le han votado la mayoría de los estadounidenses. Y a lo mejor si todos nos paráramos a pensar en qué motivos les han llevado a votarle, cuáles han sido las causas, podríamos entender mejor porque mucho más cerca, aquí, en Europa, aquí, en España puede ocurrir eso mismo más pronto que tarde, de hecho ya está empezando a suceder. 

Y a lo mejor, o a lo peor, resulta que algún motivo hay. Y no me gusta.

miércoles, 11 de septiembre de 2024

[Aranjuez] Ya no hay rata

Ya no hay rata. Poco después de publicar las imágenes en el blog la rata desaparecía. Bendita casualidad. Aunque casualidad no es lo mismo que causalidad, nunca podremos saber a qué se debió esa eficiencia. 

Lo comentaba ayer, y por redes sociales así me lo corroboraban, basta que el Heraldo publique la denuncia de un ciudadano para que se tomen medidas desde donde corresponda, basta que SalvemosAranjuez publique algo en X para que en breve haya una solución. Ojalá no fuera necesario, pero mientras tanto, y antes de conformarnos con el simple pataleo, siempre nos queda la opción de alzar la voz y esperar que alguien nos escuche. 

Gracias en cualquier caso a aquellos que se han ocupado o han puesto de su parte para solucionar, por fin, el problema.

martes, 10 de septiembre de 2024

[Aranjuez] De políticos y ratas...

Después de mucho tiempo sin aparecer por aquí me vuelvo a asomar a esta ventana para denunciar que todo sigue igual...



 

El pasado sábado día 7, por la mañana, a la hora del paseo matutino me llamó la atención ver una rata muerta. Sensación desagradable porque no es plato de buen gusto ver una imagen como esa, y menos aún en un lugar tan céntrico y transitado como es la Plaza de la Mariblanca y más aún en estos días en los que se celebraban en Aranjuez las Fiestas del Motín y este es lugar de paso obligado para ribereños y visitantes que tienen a bien venir a disfrutar de nuestras fiestas. Con esto no quiero decir que verla en otro lugar o en otro barrio hubiera sido menos desagradable o menos sorprendente, pero en plenas fiestas cuanto menos es chocante.

A la vuelta del paseo, un par de horas después, la rata allí seguía. En la Plaza Parejas en ese momento un trabajador municipal del servicio de limpieza estaba realizando su trabajo, al comentarle lo que habíamos visto nos dijo que esa no era su zona asignada pero que se lo hacía llegar al compañero al que le correspondía. Desconozco si le comunicó algo o no le comunicó nada. Pero si le dijo algo parece evidente que el compañero no le hizo ni puñetero caso.

Domingo por la mañana temprano, vamos a dar otro paseo, y mentiría si digo que me sorprendió, pero allí seguía la famosa rata. ¿En serio nadie lo había visto? Hay una cafetería muy cerca, unos cubetos de basura a unos pocos metros y evidentemente los servicios de limpieza habían pasado por la zona, bastaba ver cómo estaban las papeleras por la noche y como por la mañana todo estaba recogido. Supongamos que ha sido un despiste..., pero bueno a ver si alguien por fin hace algo.  

Hoy es martes día 10 y ¿saben qué?, pues que la rata sigue allí, es cierto que anda un poco desmejorada, incluso huele, pero allí sigue. Seguramente cuando alguno de los que están en el Ayuntamiento con un cargo, que no trabajo, vea ahora que esto se ha publicado, que sale por las redes sociales, que alguien lo comparte, entonces ahora sí se tomarán medidas. En Aranjuez se sigue funcionando a golpe de clic, si no lo publica el Heraldo o el Más parece que no está pasando, y no, eso no es la vida real. 


 

Mientras los políticos siguen con sus temas, que si la amnistía, que si el concierto singular, que si Ábalos y su amiguita a 1500€ el día, que si el novio de Ayuso, lo cierto es que el día a día de los ciudadanos va por otros derroteros. A los ciudadanos nos gusta tener unos buenos servicios públicos, que nos atiendan en el hospital, que las calles estén limpias, que no haya ratas por las calles, ni vivas, ni muertas. Cada vez tengo más claro que no les importamos nada a ninguno hasta el día que toque votarles o botarles.

Hasta otro día.