jueves, 8 de abril de 2021

La retroalimentación entre los extremos


Fotografía: Rodrigo Jiménez (EFE)
Es una sensación, puede que equivocada, pero creo que ayer la extrema izquierda ha vuelto a meter en la carrera electoral a una extrema derecha que según decían iba en caída libre. Flaco favor se han hecho ellos mismos.

Cada vez más odio, cada vez más polarización, los unos alimentan a los otros y viceversa. Pero que nadie se engañe, si los que no están tan a la izquierda o tan a la derecha necesitan a los que están muy a la izquierda o muy a la derecha no tendrán ningún problema en pactar y llegar a los acuerdos que sean necesarios para coger un sillón. Lo hacen los unos y lo hacen los otros, les blanquean porque la hipocresía no les resulta ajena. 

Mucho ojo, porque esa extrema derecha de la que tanto nos previenen los poseedores de la única verdad, es decir la suya, puede tener un caldo de cultivo muy fértil justo en esos barrios obreros y humildes. No sería la primera vez que sucede que la extrema derecha obtenga espectaculares resultados en lo que antes eran "cinturones rojos", en Francia lo saben bien, aquí parece que pretendemos hacer lo mismo.  

Vox iba buscando lo que sucedió, sabía lo que podía pasar. Podemos podía haber hecho el mayor desprecio, haberlo ignorado totalmente y el acto habría pasado sin pena ni gloria, pero dijo que era una provocación, y la lió, y a Vox le salió bien, se habla de ellos, se escribe de ellos, vuelven a estar en el candelero que es de lo que se trataba. Si la llegada al poder en Madrid de la izquierda pasa porque Vox no esté en la asamblea madrileña desde ayer eso está un poco más lejos, no gracias a Vox, sí gracias a Podemos y sus satélites.


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