El periodista Javier Medina publica hoy en el semanario Más y en su blog, Blognopias, un artículo de esos que si uno los lee con calma y detenimiento le llevan a pensar en qué manos hemos estado, en qué manos estamos y qué es lo que se nos puede venir encima...La Sociedad del Suelo y la Vivienda, SAVIA, esa que tantos quebraderos de cabeza ha dado, aquella que ganaba dinero a espuertas en los momentos de bonanza y especulación del suelo , esa misma con la que ahora nadie sabe que hacer, y supongo que menos aún después de leer la información, porque es información y no opinión, que trae Javier Medina.
Un trabajo que en buena parte hay que agradecer a Paloma Baeza, exconcejala del ayuntamiento ribereño y que hay que recordar que tuvo su enfrentamiento -agrio- con su propio grupo que no confió en ella porque consideraba que se le había ido la cabeza en este tema y todo porque seguramente era más fácil seguir la senda bien marcada y no buscarse complicaciones. Complicaciones que a tenor de lo leído vamos a tener los ciudadanos ribereños porque algunos no se ocuparon ni se preocuparon de lo que debían en su momento.
La valoración municipal de los activos de SAVIA se cifra en un total de 29.626.864 euros. Una cantidad que Manuel Sánchez Ramos, agente de la Propiedad Inmobiliaria y profesor universitario de Arquitectura, precisa, “debería ser menor en un 20 a un 30 por ciento” dado que no se ha “obtenido valores actuales del mercado de inmuebles”. Lo que traducido a roman paladino significa que nos comeríamos entre 6 y 9 millones más de euros de deuda. Ahí es nada.
Pero, lean, lean ustedes el artículo y saquen sus propias conclusiones.
Un año más, y van diecinueve que se dice pronto, el grupo de
Los que ya tenemos unos años seguro que nos acordaremos de los payasos de la tele y su Había una vez un circo. Pues Había una vez... así se titula el artículo que publico esta semana en el Más.
Título: 97 formas de decir "te quiero"
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Uno asiste con una cierta curiosidad, no exenta de morbo, a los vaivenes políticos a los que algunos nos empiezan a tener acostumbrados. Los políticos profesionales, es decir los que no se les conoce otra profesión que la de político ya desde que entraron, años ha, en las generaciones o las juventudes de turno, suelen tener una enorme facilidad para arrimarse al sol que mejor calienta.