La actualidad judicial española acaba de dar uno de esos giros que parecen sacados de un guion cinematográfico. La Audiencia Provincial de Madrid ha confirmado que Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, se sentará en el banquillo de los acusados frente a un jurado popular.
Serán nueve ciudadanos de a pie, legos en Derecho, quienes decidirán si es culpable o inocente de los delitos de tráfico de influencias y malversación.
Serán nueve ciudadanos de a pie, legos en Derecho, quienes decidirán si es culpable o inocente de los delitos de tráfico de influencias y malversación.
El Tribunal del Jurado en España está compuesto por 9 ciudadanos y un magistrado presidente.. Fuente: Europa Press News / Europa Press via Getty Images
Este bombazo informativo me ha traído recuerdos muy personales. Cuando se aprobó y se puso en marcha la Ley Orgánica del Tribunal del Jurado en España (allá por el lejano 1995), mi nombre apareció en el bombo de la suerte: fui seleccionado como potencial jurado.
Reconozco que en ese momento me invadió una mezcla de curiosidad, respeto y ese típico gusanillo de "¿y si me toca a mí decidir el destino de alguien?". Al final, como les pasa a muchos candidatos de la bolsa de reserva, nunca llegaron a llamarme (afortunadamente). Pero la experiencia de ver tu nombre ahí te hace mirar los telediarios con otros ojos. ¿De verdad estamos preparados los ciudadanos para dictar una sentencia?
Luces y sombras: Ventajas y desventajas del jurado popular
Poner la justicia en manos de la ciudadanía siempre ha sido objeto de un intenso debate entre juristas y sociólogos. ¿Es una verdadera democratización de la justicia o un peligroso arma de doble filo?
Este bombazo informativo me ha traído recuerdos muy personales. Cuando se aprobó y se puso en marcha la Ley Orgánica del Tribunal del Jurado en España (allá por el lejano 1995), mi nombre apareció en el bombo de la suerte: fui seleccionado como potencial jurado.
Reconozco que en ese momento me invadió una mezcla de curiosidad, respeto y ese típico gusanillo de "¿y si me toca a mí decidir el destino de alguien?". Al final, como les pasa a muchos candidatos de la bolsa de reserva, nunca llegaron a llamarme (afortunadamente). Pero la experiencia de ver tu nombre ahí te hace mirar los telediarios con otros ojos. ¿De verdad estamos preparados los ciudadanos para dictar una sentencia?
Luces y sombras: Ventajas y desventajas del jurado popular
Poner la justicia en manos de la ciudadanía siempre ha sido objeto de un intenso debate entre juristas y sociólogos. ¿Es una verdadera democratización de la justicia o un peligroso arma de doble filo?
Ventajas:
Democratización real: Permite que la sociedad participe directamente en uno de los tres poderes del Estado, acercando la justicia a la calle.
Sentido común y empatía: A veces, la fría letra de la ley se beneficia de la "justicia intuitiva" y la valoración humana de personas corrientes.
Mayor transparencia: Obliga a los abogados y fiscales a explicar las pruebas de una manera clara, sencilla y comprensible para todos.
Desventajas:
Falta de conocimientos técnicos: Los ciudadanos de a pie pueden perderse en los complejos tecnicismos legales de delitos financieros o de corrupción.
Vulnerabilidad a la presión mediática: En casos tan políticos y mediáticos como el de Begoña Gómez, es extremadamente difícil que un jurado se aísle del ruido exterior.
Sesgos y prejuicios: Es más fácil apelar a las emociones de un jurado
popular que a las de un juez profesional habituado a la frialdad
procesal.
La estadística que asusta: El implacable porcentaje de culpabilidad
Si hay un dato que debe de tener muy preocupada a la defensa de Begoña Gómez, es la fría estadística del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Existe un mantra en el mundo del derecho que dice: "Si eres inocente, que te juzgue un juez; si eres culpable, que lo haga un jurado". Sin embargo, los números dicen todo lo contrario.
El dato demoledor: Históricamente en España, más del 90% de los juicios con jurado popular terminan con un veredicto de culpabilidad.
En la serie histórica desde su implantación, la tasa de condenas apenas ha bajado del 89%, llegando a picos del 95% en algunos años. Para que nos hagamos una idea, en los juicios ordinarios (llevados a cabo exclusivamente por jueces profesionales), la tasa de condena suele rondar el 80% o menos.
¿Por qué se condena tanto en el jurado?
Los expertos apuntan a dos motivos principales:
Filtro previo muy duro: Para que un caso llegue a juicio con jurado, ha tenido que superar un control de indicios extremadamente riguroso por parte del juez instructor y la Audiencia. Es decir, si llega ahí, es porque suele haber pruebas muy sólidas.
La psicología del grupo: Para declarar culpable a alguien en España se necesitan 7 de los 9 votos del jurado, mientras que para declararlo inocente bastan 5 votos. A pesar de requerir una mayoría amplia para condenar, la presión social del grupo dentro de la sala de deliberación suele empujar con fuerza hacia el veredicto de culpabilidad.
¿Qué pasará ahora?
El juicio a la mujer del presidente va a ser un examen de fuego para nuestra Ley del Jurado. En un ambiente de tremenda polarización política, encontrar a nueve personas libres de prejuicios y opiniones preconcebidas de cara a este proceso va a ser un auténtico encaje de bolillos para la Oficina del Jurado.
¿Y vosotros? Si os llegara la carta de citación ¿asumiríais el reto con ganas o buscaríais cualquier excusa para libraros? ¿creéis que os podrías aislar del ruido mediático que habrá alrededor?